Sobre dormida con niñe encima

Con Vito me acuerdo que pensaba debe estar incómodo en mi esternón,

me duele la teta, no me puedo dormir, etc.


Con Nono le encontré la magia, me perdía en el olor de su pelo

y me parecía la cosa más suave y relajante del mundo, y esa piel por Dios,

su respiración me tenía hipnotizada hasta que me sumía en un sueño apaciguado.

Y finalmente con Luqui me desespero, lo disfruto pero me desespera que ese perfume

se pierda como una brisa.


Lo aprieto fuerte ( y el también) cómo si supiera que va a escapar de mis abrazos tan pronto.


Lo miro completamente enamorada tratando de guardar en mi

mente cada detalle de su carita a sabiendas de que todo esto pasa tan rápido.


Pero finalmente me duermo tranquila de compartir estos momentos y atesorarlos en el alma.


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